44. El plan de Aldo
Serli miró a Aldo con una mirada triste, sus ojos llenos de lágrimas frenando la carga que había estado cargando durante demasiado tiempo.
La brisa nocturna soplaba suavemente desde la ventana abierta del café, sacudiendo suavemente su cabello suelto. A lo lejos, las luces de la ciudad parpadeaban, como si sintieran una emoción que no podía expresarse con palabras.
"Tengo que conseguir que Alan se case conmigo inmediatamente, Aldo", susurró, con voz ronca, casi como el susurro del viento. "Sin