Los de seguridad se sorprendieron al reconocer su automóvil, por lo que lo dejaron pasar rápidamente sin cuestionar nada ya que notaban que por la mirada que tenía en esos momentos el rubio, lo mejor era no dirigirle la palabra por precaución. Scott estaciono su automóvil en la entrada de la casa, al lado del automóvil de Margot e ingreso al interior de la enorme mansión.
- Decimo, buenas tardes – le saludo con respeto el mayordomo que le abrió la puerta.
- Buenas tardes, ¿dónde están mis tíos