Tras un rato llegaron a su destino: una hermosa playa con arena blanca, algunas piedras y el agua cristalina; donde los mayores del grupo se bajaron primero y sacaron las cosas de la cajuela, Scott igual bajo, dejando que la brisa marina golpeara su cara.
- Que recuerdos, hace mucho que no venía a ver el mar – indico con calma, en eso noto que la rubia platinada seguía en el auto y tenía los ojos cerrados, provocando que sonriera y con cuidado se acercara a ella – Karen, despierta ya llegamos –