Afuera de la clínica Rachel esperaba a Kilian, ella había llegado antes, Lola la había venido a dejar y aún no se marchaba, había preferido quedarse con ella hasta que el imbécil de Kilian apareciera. El problema en esto es que faltan diez minutos para que sean las ocho y él aún no aparece.
—¿Y si lo llamas?
—No, no le voy a insistir si no desea venir. Debe estar muy ocupado en su cama, cómo para darle tiempo a un hijo que no quiere.
—Bueno, entonces entremos. No te voy a dejar sola.
Rachel son