La belleza que ella tenía opacaba cualquier mal que pudiera presentar en su cabeza.
Un olor asqueroso llegaba a mi nariz mientras dormía, me moví un poco para alejarlo pero ahí seguía hasta que opté por abrir los ojos y mirar como la castaña estaba cubierta de sangre de pies a cabeza, observando sentada en la silla del escritorio.
Me levanté impactada sin nada que decir y ella parecía saber qué efecto causaba en mí.
La habitación se encontraba medio oscura a excepción de esas partes en donde la