Mariana apenas había dado unos pasos cuando se encontró con Serafín.
—¡Hola, Serafín! —Mariana saludó emocionada con la mano.
Serafín se sorprendió: —¿Mari, qué coincidencia?
—Yolanda me arrastró hasta aquí. ¿Y tú? — preguntó Mariana.
—¿Conoces a Yolanda? —Serafín estaba asombrado.
Mariana puso los ojos en blanco: —¡¿Estás bromeando?! ¡Yolanda es una de mis mejores amigas! ¡Nos conocemos desde hace muchos años! ¡He visto cómo se convirtió en una gran estrella paso a paso!
De repente, Serafín son