Después de que el periodista se fue, Mariana finalmente tuvo tiempo para comer con Walter.
—Te preparé un poco de arroz con leche. Es ligero y nutritivo, ayuda a que la herida se recupere más rápido —dijo Mariana.
Walter la miró, apreciando su preocupación mientras ella se ocupaba de él. Se sintió cálido por dentro.
Esa era la verdadera Mariana, la que lo amaba de verdad, dándole esa sensación de seguridad.
—La herida ya está mucho mejor. Creo que puedo salir del hospital —comentó Walter.
—¿Ah,