Mariana tomó el brazo de Walter y sonrió hacia él: —Señor Guzmán, estás siendo humilde. Tener el honor de acompañar a una persona tan importante como tú en la reunión anual del Grupo Guzmán es una bendición para mí, no una molestia.
Mariana era muy buena para las frases formales; solo dependía de si quería decirlas o no. Walter la miró con interés.
Jacob se acercó y preguntó: —¿Qué dicen? ¿Ha llegado Mariana? ¿Comenzamos la reunión?
—¿Qué? ¿Esperan solo por mí? —Mariana preguntó en tono de broma