—Déjalo —Vicente hizo un gesto a Mariana para que no subiera.
—¿Por qué se atreve a hacer esto? —Mariana cuestionó, indignada.
Vicente frunció el ceño. —Lo hace a propósito, tú lo sabes. Si subes ahora, solo caerás en su trampa.
Pero Mariana no podía tragar este agravio.
¿Por qué debía comer el postre que él había enviado? ¿Y si no lo hacía, no la dejaría ir?
¿Qué tipo de comportamiento era ese?
—Llévense todos esos postres —Mariana ordenó con voz fría.
Los camareros se miraron entre sí, indecis