Una hora después, llegamos al Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, donde una camioneta nos esperaba para llevarnos al Hilton Cartagena Hotel. Víctor fue en otro auto y al llegar, no apartó sus ojos de mí. Pidió las llaves en recepción y nos condujo al ascensor. Se detuvo en el quinto piso y entregó un par de llaves a Joel; ahí él y los cuatro varones compartirían habitaciones. Luego miró a Pilar y le entregó un par más.
Emocionados, abandonaron el ascensor, y cuando estaba por salir, Víctor s