Mundo ficciónIniciar sesiónGabriel alcanzó a Marisol rápidamente, ella iba caminando con el llanto desatado, eso lo hirió bastante.
—¡Marisol, espera! —gritó al bajarse del auto.
—¡ALÉJATE DE MÍ MALDITA SEA! —gritó Marisol con fuerza.
—Por favor, perdóname, no entendía bien la situación soy un estúpido, lo sé. ¡Perdón! —suplicó Gabriel.
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