~Scarlett~
—¿¡Y qué fue eso?! —exigió Ava, acercándose de nuevo a la puerta de la oficina.
¡Jueputa! Me escuchó.
Sebastián tocó el vidrio de la puerta suavemente y señaló el seguro. Por suerte, con los gritos locos de Ava y el ruido de la perilla, logré abrir la puerta sin que se notara.
—¿Cómo? —empecé a decirle, pero él me tapó la boca y me jaló hacia el balcón.
—¿Qué le escribiste a Ava? —me preguntó sin rodeos.
—Yo… no sé… —murmuré. Lucas fue el que le mandó el mensaje. Yo me quedé con él en