Cap 36. Intento de asesinato
La tensión es densa, como una tormenta a punto de desatarse. En el centro de la mesa, Francisco observa a los presentes con una mirada de furia contenida.
—No podemos seguir perdiendo el tiempo —gruñe, golpeando la mesa con un puño cerrado—. Cada día que pasa, la reina se afianza más en el poder. ¡Nos desafía en nuestra propia casa!
—El pueblo la admira, incluso algunos nobles comienzan a verla con respeto —añade otro con desprecio—. Si seguimos esperando, pronto será intocable.
Francisco respi