Cap 29. Felicidad
La noticia se esparce como el fuego en un campo seco. No hace falta que nadie lo anuncie; basta con las miradas cómplices, los susurros en los pasillos y la atmósfera cargada de algo nuevo, algo que hace mucho no se siente en palacio: esperanza.
Y así es como la Reina Madre lo sabe.
Desde temprano, la Reina Madre nota el brillo en los ojos de su hijo cuando lo ve en el desayuno. Alejandro siempre ha sido un hombre contenido, pero esta mañana hay en él una ligereza en los gestos, una serenida