Cassandra se quedó sonrojada y frustrada en el pasillo, todavía repitiendo su acalorado intercambio con William y Marcus. "¿Quiénes se creen que son, negándome la entrada? Ni siquiera me preocupo mucho por Lucy. Todo es sólo un acto".
Regresó furiosa a su habitación, sus pensamientos consumidos por la ira y el resentimiento. Una vez allí, se arrojó sobre la cama y se agarró a las sábanas mientras rememoraba el encuentro en su mente. Pero en medio de su ira, una idea traviesa comenzó a formarse.