La garganta la sentía reseca y un fuerte dolor azotaba su cabeza, lentamente abrió los ojos. Divisó un techo hecho de ramas y hojas, no sabía dónde se encontraba. Lo último que recordaba era haber perdido el conocimiento luego de enfrentarse a los Tengus. Con mucho esfuerzo trató de levantarse pero le fue imposible, cada centímetro de su cuerpo dolía por haber utilizado toda su magia.
—Debería descansar su majestad —miró a un lado y vio a una seele, dejó escapar un suspiro de alivio al saber q