Caída la tarde, Andres estaba empapado de sudor...
había perdido la noción del tiempo
y tenía todo el brazo entumecido.
se sintió abatido, porque pese a su esfuerzo insaciable por controlar la nueva técnica. Resultó siendo más difícil de lo que el pensó.
Resignado se dirigió a su cuarto, después de ducharse se acostó mirando hacia el techo....
sumido en sus pensamientos, no podía creer lo que había pasado en unos pocos días. Aún le parecía un sueño.
En ese preciso instante llega un mensaje