Mundo ficciónIniciar sesiónEl día en la casa de Mateo no era tan diferente a lo que hacía cuando estaba de vacaciones y eso le agradaba. Podía ir y venir sin que él le dijera nada, hacia y decía sin que nadie se opusiera, puesto a que nadie estaba allí más que ella. Mateo pasaba sus días en su trabajo, o perdido entre los cuartos que aún no había tenido tiempo de recorrer.
No le molestaba estar sola, pero por algún motivo la soledad le







