Capítulo 140
Punto de vista de Violet
El miedo huele.
No lo supe hasta esa noche.
No era agudo como el pánico ni acre como el humo. Era un sutil olor metálico, casi estéril, que persistía en mi garganta mientras yacía despierta junto a Enzo, escuchando el leve zumbido de los sistemas de seguridad reforzados realizando sus comprobaciones.
Todas las cámaras. Todos los sensores. Todas las cerraduras.
Todas activas.
Todas las necesarias.
Enzo no había dormido. Podía sentirlo en la tensión de su cuerpo, en la forma en que su brazo permanecía rígido a mi alrededor, protector en lugar de relajado. Amelia dormía en la cuna del otro lado de la habitación, felizmente inconsciente de que su mundo se había convertido en un campo de batalla antes de que pudiera siquiera hablar.
Giré la cabeza ligeramente y susurré: «Necesitas descansar».
Exhaló un suspiro silencioso. «Tú también».
Ninguno de los dos se movió.
Afuera, el trueno retumbó de nuevo, distante pero persistente, como una advertencia que