POV DE LIANA
—¡Tengo hambre, mami! —refunfuñó Ryan desde el asiento trasero, ya que habíamos terminado con las compras. Había tantas bolsas atrás que apenas cabía.
—Ni siquiera me dejaste terminar de ponerme el cinturón y ya te estás quejando.
—¡Pero me muero de hambre! No puedo esperar hasta llegar a casa. Mi pancita está rugiendo muy fuerte. —Hizo un gruñido grave con la garganta y se frotó el estómago.
Killian soltó una risita.
—Ya, ya. Vamos a parar en algún lado a comer. Hay un buen re