El bosque que rodeaba la fortaleza del linaje Vorlak estaba sumido en un silencio inquietante. Las hojas caídas crujían bajo los pasos de Ciel, Ian y Jordan mientras avanzaban hacia el corazón del valle, siguiendo las últimas coordenadas del mapa antiguo que Kael les había entregado. La energía de la marca de Ciel vibraba con intensidad, como si presintiera que la hora del enfrentamiento definitivo había llegado.
—Todo apunta a que este es el lugar —dijo Ian, observando las formaciones rocosas