Mundo ficciónIniciar sesiónFuimos a su auto que estaba estacionado a tres cuadras del sector, en una calle repleta de bares y restaurantes cerrados por culpa de la pandemia. Javo hablaba y hablaba. No lo estaba escuchando mucho porque me dolía la cabeza.
— ¿Que te parece mí idea, querido winner?— No te escuché nada. Me siento muy mal.
— Tranquilo, winner, que no pasa nada. ¿Te parece pagarme los cincuenta mil







