**AVA DUVAL**
Cuando llegué a casa corrí directamente a mi habitación y me desplomé en la cama. Liam me había pedido una segunda cita y acepté sin dudarlo; ahora me dolía el corazón como si me hubieran apuñalado.
Liam era calmado, con cabello castaño y ojos brillantes. Su sonrisa era genuina, pero, extrañamente, no hacía que mi corazón diera volteretas. Los ojos de Ethan nunca sonreían; siempre eran oscuros y sin alma… eso hacía que mi corazón se agitara y mis piernas se debilitaran.
La voz de