**AVA DUVAL**
La manecilla corta del reloj marcó las tres de la mañana. El sudor corría por todo mi cuerpo mientras jadeaba intentando recuperar el aliento. No podía imaginar si había entrado en la habitación de una bestia o de mi guardaespaldas. Esta era la tercera vez que me corría en chorros sobre su cara.
«...» Quería hablar, pero las palabras se me enredaban. Sus grandes manos me arrastraron hasta el borde de la cama, donde mi trasero quedó. Ethan se bajó de la cama y se sentó en ella, ind