**AVA DUVAL**
Creo que nací siendo una sobrepensadora, porque habían pasado tres días y aquella noche seguía reproduciéndose en mi cabeza. Sus manos agarrando mi cintura, sus labios reclamándome y sí, ese momento en que enterró su polla profundamente en mí. Tragué saliva mirando fijamente la noche.
Fue más o menos a esa hora cuando me inmovilizó contra la pared con aquellas manos rudas.
El único problema era que Ethan había vuelto a ser el de siempre a la mañana siguiente. Regresó a su frialdad