Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO XLVIII. ALMA
Gael
La fiesta terminó en la madrugada e imaginaba lo cansada que estaba Anissa. Habíamos pasado muchas horas ocupados. Ella necesitaba dormir y descansar, por lo que la acompañé hasta el que seguiría siendo su dormitorio.
Cuando llegamos a la puerta, Anissa la dej&oacu







