Estar en medio del bosque, conociendo a quienes serían su familia politica provocó un agradable, aunque raro buen humor en Anna al estar junto a Darius no tenía que fingir ni pretender ser algo que no era. Tener que fingir constanteme la agotaba y últimamente le costaba demasiado; algunas veces deseaba dejarlo todo y huir con Vladimir a París, la ciudad del amor donde una nueva vida le esperaría, lejos de la mafia que la consumía, sin embargo al final del día terminaba arrepentida, pues nunca t