Parte 1. Capítulo 8. La promesa
Esa noche a Rebeca le fue imposible conciliar el sueño. Se paseaba por la casa inquieta, sintiendo una extraña opresión en el pecho.
Marian llegó cerca de la media noche, con el rostro ensombrecido por la preocupación. Entró a la casa, y después de asegurarse de que su hija se encontraba, se dirigió a la cocina y hurgó entre las ollas buscando una pequeña.
—¿Dónde estabas? —le preguntó viendo como su madre se afanaba en poner a hervir un poco de agua.
—En casa de Pablo —respondió con sequedad s