—No te preocupes, no te molestaré mientras duermas. , me sentaré en la sala de estar y cuando haya pasado el tiempo. Yo… — añadió Belén enseguida tras temer que la echara.
—¿Dónde está el pelo? — preguntó de repente Daniel.
Ella se quedó atónita antes de reaccionar, se quitó los zapatos y recogió una bola de pañuelo de papel. El pelo que había arrancado de la cabeza de Santiago estaba envuelto ahí.
—Por suerte, fui tan cuidadosa para esconderlo cuando viene hasta aquí. Temía que si lo gua