Daniel la vio irse y luego se fue a la grada de la audiencia. «¡Debo tener fe en ella!»
Mientras tanto, Piero había regresado a la sala y enseguida se apresuró hacia los bastidores, pero era demasiado tarde. Estaba a mitad de camino cuando escuchó el anuncio del el presentador y vio que las cortinas del escenario se abrían. Se detuvo y levantó la mirada hacia el escenario. «Si Belén hace el ridículo, puedo usar esta excusa para deshacerme de ella. Ahora que lo pienso, no está nada mal».
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