Rita disfrutaba de las miradas envidiosas de sus compañeros mientras continuaba agradeciéndole a bella.
«¡Se siente tan bien que me envidian!».
Sin embargo, en ese momento, un hombre muy atractivo se bajó de la camioneta y enseguida captó la atención de todos. El hombre alto tenía ojos negros obsidianas, cejas acentuadas y rasgos faciales exquisitos. Como emitía un aura dominante, atrajo las miradas de todos. No era otro más que Daniel Peralta.
No muchas personas lo conocían en persona, pero