Hugo siempre había sido una persona calculadora. El único motivo por el que había pasado hackeando era porque creyó que el jugador en la mejor posición en PUBG era un joven pobre e inconsecuente.
«¡El que mucho abarca, poco aprieta! Así me fue».
Después de un momento de silencio, el empleado de la empresa le advirtió:
— Será mejor que nos des cada centavo que tengas o haré que tu vida sea un infierno.
—N— no tengo dinero —tartamudeó Hugo con miedo.
—¿Eres un pobretón o algo así? ¡Ja!