Mundo ficciónIniciar sesiónMientras miraba a través de la ventana, Belén vio el rostro arrugado de Doris Cruz iluminado por una sola luz amarilla.
— Por favor, solo soy una anciana. Le suplico que me dejen ir. Juro que, si tuviera dinero, les habría dado algo a todos ustedes — imploró con una expresión lamentable. Un hombre vestido de forma andrajosa estaba parado frente a ella. Belén alcanzó a ver con su visión aguda que su pantalón tenía varios remiendos y junto a él estaba u






