Debido a su entusiasmo, Paola se sonrojó mientras le pestañeaba. Su Modesta e inocente mirada se habría ganado el corazón de muchos hombres.
Desde luego que Hugo sucumbió antes su encanto. No obstante, la miraba de manera dubitativa.
«¿Acaso no fue ella la que me pidió que entrara en esta habitación? ¿Por qué me pregunta eso?»
Antes de que pudiera responder, Paola saltó a sus brazos, y en el momento en que su suave cuerpo chocó contra el de él, Hugo se sorprendió tanto que se puso rígido