Eva no dudó de las palabras de Heidi, e incluso aferró su mano.
—¿Estás bien? — preguntó—. ¿Llamó al chofer para que te llevara al hospital?
— No, no es necesario. Mi chofer está aquí. Ya me voy.— se negó de inmediato.
Le preocupaba que iba a descubrir que había perdido contra Belén y la regañara en público. Además, ya había visto al siguiente oponente, quien resultó ser Agustín.
—Sabía que no tenía ninguna posibilidad de ganarle. Si perdía dos partidas seguidas, le pedirían que se re