El coreano no soportó ningún minuto más y es que odia no saber de Johanna. Su interés es cada vez más fuerte y pensó en enviarle un mensaje, pero por lo que pasó entre ellos, quizá ya sea mejor escuchar su voz.
—Hola —responde Johanna con voz gentil.
—Hola, Johanna, qué gusto escucharte, ayer sin saber de ti fue algo bastante duro —declaró Sam con algo de miedo, pero sabe que Johanna no lo tomará a mal.
—Me hubieras mandado un mensaje —dijo la mexicana con voz suave y tranquila.
—Si