El vino frío se deslizó por su garganta hasta su estómago, provocando una sensación de ardor en el proceso. Le hizo torcer las cejas levemente cuando la incomodidad la golpeó.
Al mismo tiempo, había una euforia inexplicable que lo acompañaba.
No mucho después, ella levantó su cabeza y tomó otro gran sorbo.
Cuánto deseaba ella poder emborracharse, y cuánto deseaba que una vez que despertara, todo fuera solo un sueño.
No se habían llevado a su padre y su hogar seguía tan perfecto como siem