Capítulo cincuenta y nueve: La fiesta de compromiso.
―Deberíamos faltar. Aún no te has recuperado por completo.
Austin ajustó su corbata con rabia.
―Tú y yo teníamos un acuerdo. Estoy bien.
―Hace unas horas tenías fogaje ―Me plantó cara.
―Tú lo has dicho: “hace unas horas”. En estos momentos me encuentro en perfecto estado.
Él, estaba rabioso por poner mi salud en riesgo; yo, estaba rabiosa porque mi estado de salud se debía a esas dos personas, por lo que me habían hecho en estos últimos años. Todo los dolores que estuve sintiendo en estos