Rebeca ya se encontraba en el apartamento de Betty. Al entrar, miró a su alrededor, sintiéndose realmente incómoda, ya que nunca imaginó pasar por semejante humillación. El destino se había encargado de poner a prueba su fe y su endereza; era irónico que después de todos los años de soportar maltratos y humillaciones por parte de Iván, ahora se encontraba en la casa de quien había sido la amante de su esposo. Era una situación inusual y, sobre todo, muy incómoda para ella.
Miraba a su alrededor