Había pasado mucho tiempo y Betty comenzaba a sentirse mal, la presión le había subido y estaba a punto a desmayarse.
—Siento que me voy a desmayar. Tengo muchas náuseas y quiero vomitar. Por favor, permíteme ir al baño.
—Ni lo sueñes, cariño. No voy a caer en tu juego, Betty. Si quieres vomitar, puedes hacerlo aquí sin ningún problema. Pero no te voy a soltar ni un solo momento, así que no busques excusas para querer escapar.
Rebeca se dio cuenta de que Betty no estaba fingiendo, realmente s