Dillon.
—¿Moira?
Insisto ante la mirada fija en mi pecho de esta mujer que simplemente se ha empeñado en volverme loco. No solo insinuó que podría ser gay, sino que ahora me mira como si fuera el pedazo de carne más apetitoso que ha visto en su vida.
¿Cree que soy de piedra?
Fue un infierno no atacar a Adam cuando la hizo llorar, fué aún más difícil bajarla de mi regazo, a pesar de que solo quería sacarle ese short absurdamente corto que lleva para enterrarme fuertemente en su interior.
¿Quiere