Punto de vista de Kaelen
Estaba hirviendo de rabia. Mis garras latían con el deseo de mutilar a Luis, de dejarlo convertido en nada más que un charco de carne y sangre. Sin embargo, me había atrapado como una especie de lago helado que espera ansiosamente la primavera. Sus ojos, cuando declaró que yo no era rival para él, eran pura delicia. Se regocijaba en mi sufrimiento. En el sufrimiento de Elara. Y lo odiaba por ello.
Cielos, lo despreciaba. Sentía que no existía palabra capaz de cuantifi