Punto de vista de Luis
—¡Papá! ¡Kaelen quiere hablar contigo! ¡AHORA!
Luché contra el impulso de frotarme las sienes. Dios mío, ya podía sentir cómo se formaba el dolor de cabeza.
Alana se volvió hacia mí, vibrando de emoción. —Realmente deberías habérmelo dicho antes, Kaelenito. —Me agarró el brazo como si fuéramos mejores amigos—. ¡Lo habría preparado todo! ¡Flores, velas, toda la atmósfera romántica! Pero no importa. Aún podemos arreglarlo.
¿Kaelenito? ¿Qué demonios?
Quise rodar los ojo