Punto de vista de Luis
—¡Papá! ¡Kaelen quiere hablar contigo! ¡AHORA!
Luché contra el impulso de frotarme las sienes. Dios mío, ya podía sentir cómo se formaba el dolor de cabeza.
Alana se volvió hacia mí, vibrando de emoción. —Realmente deberías habérmelo dicho antes, Kaelenito. —Me agarró el brazo como si fuéramos mejores amigos—. ¡Lo habría preparado todo! ¡Flores, velas, toda la atmósfera romántica! Pero no importa. Aún podemos arreglarlo.
¿Kaelenito? ¿Qué demonios?
Quise rodar los ojos pero en su lugar sonreí. —Tienes toda la razón, Alana.
Su pecho se infló de orgullo. —Siempre la tengo.
Oh, esto iba a ser divertido. Con esta maldita tonta de Alana, todo iba a salir mucho más fácil de lo que había planeado.
Incliné la cabeza como si estuviera sumido en pensamientos profundos. —En realidad, antes de empezar, ¿te importa ir a buscar a Lyra y... —hice una pausa dramática, viendo cómo sus ojos se agrandaban por la anticipación—, a Elara?
Alana jadeó tan violentamente que tem