De vuelta al carro con Sam y Chris, una oleada de emociones me embargan. Incertidumbre, ansiedad, desilusión, confusión; y miedo, tal vez.
todo va tan rápido, justamente como quise desde un principio, aunque ahora me provoca un maldito vértigo de no acabar que empiezo cuando lo veo y termina en cada jodido drama que surge.
─ ¿Tiene hijos?
─No que yo sepa ─le contesto a mi hermano en lo que conduce.
─No me cae bien ─informa.
─ ¡Qué novedad! ─resopla Sam desde la parte trasera del auto