Capítulo 137.
Gaynor Zuwen.
Escucho el sonido del agua al romper en la orilla, el tintineo suave de la sonaja que vuelve a sonar detrás de mí. El niño lanza una piedra que cae torpe, casi sobre su pie, y la madre suelta una risa breve, buscando otra le besa la sien.
Por un momento, no sé por qué, los observo.
Hay algo tan simple en esa escena que casi parece una provocación. Yo no nací para eso. No nací para reír ni para mirar a nadie con ternura, es justo lo contrario. Existo para que eso deje de ser posi