Mundo ficciónIniciar sesiónPero, después de mucho tiempo encadenado por el poder de las tinieblas, el Señor Dios de todo el Universo se compadeció de nuestra situación y decidió intervenir en nuestro nombre, para curar las heridas espirituales, para detener nuestros dolores, para tomarnos de las manos, para poner volvamos a ponernos de pie, fortaleciendo nuestras rodillas heridas y cansadas. Un hombre que mientras servía en mi pastorado me servía como diácono de la iglesia, visitó mi casa un domingo por la tarde, llevá







