Sebastián
No estaba en mis mejores días. Una terrible plaga invadió mi plantación, destruyendo mis frutos mejor pagados. Esto enfureció mucho mi corazón, sobre todo porque estaba en mi mejor momento. Parece que cuando prosperamos, ocurren innumerables cosas que nos apartan de nuestro propósito. Tengo que lidiar con la envidia, la intriga y la codicia todo el tiempo, y si ese es el precio de estar bien económicamente, no quiero pagarlo.
Diana y mi madre no paran de decirme lo orgullosas que e