— Hoy estamos aquí para celebrar la unión de Diana y Sebastián. Un amor que parecía imposible, pero hoy se está materializando. Hubo muchas luchas para llegar hasta aquí, muchas batallas sufridas. Todo esto fue necesario para que finalmente sucediera esa unión. Ustedes pueden respirar tranquilos, porque el Señor Jesús está bendiciendo la vida de cada uno de ustedes. Ningún mal llegará a su tienda, y solo ustedes mismos podrán separarse, pues ya están escritos en el libro de Dios.
Nos miramos.