Mundo ficciónIniciar sesiónCruzando la tranquila calle que cobijaba a la joven, Sergei sintió que una sonrisa asomaba a sus labios ante la mera idea de enfrentarse de nuevo a Igor Koskov. Era un padre tan protector como quería serlo con su hija. Cuando se detuvo frente a la casa de la joven, notó con asombro que ya estaba afuera, en el porche de entrada. Sin darse cuenta de que él estaba allí, permaneció inmóvil con la cabeza inclinada hacia los pies y las manos colocada







