—¿Qué piensan? —pregunté, esperando la opinión de mis amigos.
—Quitando los gemidos, está bien —rió Samuel.
—Es de verdad, ¿creen que podemos hacer algo con esto? Técnicamente es una confesión —comenté, buscando confirmación.
Noté que Gabriel estaba muy enfadado. No había planeado que él escuchara el audio; solo debía oírlo Samuel, pero el chismoso lo enseñó.
—Le consultaré al abogado —dijo Gabriel, con determinación.
—Si no sirve el audio, testificaré yo —afirmó Samuel.
Me acerqué a Gabriel, q